|
Dr.
Antonio López-Navidad: “El futuro de la generación de órganos pasa por el laboratorio”
|
||
|
El
sexto centenario encuentra al Hospital Sant Pau en la vanguardia de la
obtención de órganos para transplante. Fiel a la tradición innovadora
en medicina, el doctor A. López-Navidad
es el coordinador de la unidad de transplantes del hospital desde 1990,
cuando puso en marcha un sistema organizativo que es modelo en el mundo.
El Boletín planteó al doctor López-Navidad
temas de historia y de futuro.
¿Cuándo
comienza la historia del HSP y el transplante?
El
primer programa serio de transplante cardíaco se realizó en Sant Pau en
el año ’84. El primer hueso largo que se transplantó se hizo en Sant
Pau, en el ’86. Antes, en los primeros 80, se había hecho el primer
transplante de médula ósea. Todos ellos fueron los primeros transplantes
de su tipo en el ámbito estatal. Antes
de realizar éstos, se había comenzado el transplante de riñón en la
Fundación Puigvert, que es la unidad de nefro-urología de Sant Pau.
Desde el punto de vista funcional, Puigvert y Sant Pau son el mismo
hospital, desde el punto de vista administrativo, son independientes.
La
tradición transplantadora de Sant Pau viene de las figuras de la medicina
que pasaron por aquí...
El
doctor Trueta, por ejemplo, ha sido uno de los maestros insignes de la
medicina que han pasado por el Hospital Sant Pau, y que han formado
escuela durante el siglo XX. Han sido gente innovadora, gente con una
calidad extraordinaria, y que han creado escuela. Estos personajes no
vivieron el mundo del transplante, sin embargo, su vocación innovadora
fue fundamental en la actualidad del hospital. Sant Pau tiene seiscientos
años, durante muchos años fue el único hospital de Catalunya, y en los
dos últimos siglos, todos los grandes maestros de la medicina catalana
fueron médicos de Sant Pau.
...qué
es el decano de los hospitales catalanes...
El
hospital de Sant Pau es el primer hospital de Catalunya y de España donde
se realiza la medicina hospitalaria, de modo que es
innovador desde el momento en que se crea, ya desde el punto de
vista conceptual e institucional. No sólo se crea hace seiscientos años,
sino que persevera en el tiempo, se va adecuando a las situaciones económicas,
sociales, sanitarias y científicas en la evolución de esos seiscientos años,
y durante cinco siglos es el único hospital de Catalunya.
¿Cómo
se organiza la obtención de órganos en el Hospital Sant Pau en la
actualidad?
La
obtención se organiza hoy como hace diez años. Este sistema no da más
de sí.
Los
donantes cadáveres existen desde hace cuarenta
años. En este tiempo los resultados han ido cambiando sensiblemente.
Cuando yo era estudiante de medicina en el año 80, se hablaba de que el
mejor de los transplantes era el que se realizaba entre gemelos univitelinos.
Los resultados que entonces se obtenían con gemelos univitelinos,
se obtienen hoy con donante cadáver. La incidencia de mortalidad, de
complicaciones graves, se ha reducido muchísimo, Todo ha evolucionado.
El
hecho es que Sant Pau es al día de hoy, el primer generador
de órganos para transplante...
Se
ha hecho una obtención de lujo. En toda la década de los ’90 en
España tan sólo un 1% de los donantes de riñón eran donante
vivo, el resto eran donante cadáver. En los Estados Unidos el 30% son
donantes vivos, en Escandinavia, el 35% Esto sucede porque no tienen
donantes cadáveres. ¿Podemos decir que los escandinavos son menos
solidarios? Yo creo que no. Mi tesis es que no es que los daneses y los
suecos no sean solidarios, sino que es un problema de organización. Del
sistema organizativo del Hospital Sant Pau no sólo deriva la obtención
de un mayor número de órganos, sino la calidad del órgano. En nuestra
unidad de transplante renal, los resultados a cinco años son de un 85% de
supervivencia del injerto. Estos valores los tienen los Estados Unidos
cuando el donante es vivo y seleccionado; con donante cadáver están 15
puntos por debajo. Y esto se debe al sistema organizativo.
¿De
qué manera se formó ese sistema?
Hubo
un proyecto, hubo unos profesionales que fueron viendo las necesidades que
había que cubrir, y las cubrieron. La estructura está definida en sus
puntos clave desde el año 94. Yo inicio en el 90, y cuatro años más
tarde establecemos el sistema definitivo. El sistema organizativo que se
utiliza en el 2002 es el mismo que en 1994. En tres años aprendimos cómo
se hace el trabajo, dónde estaban los puntos débiles, y pusimos
tratamiento. Desde entonces no hemos cambiado nada fundamental.
Qué
papel cumplió el hospital como formador de profesionales?
Todos
los médicos pasaron por Sant Pau. Dentro de la dinámica de este hospital
seis veces centenario, se ha enseñado medicina a todos los médicos de
Catalunya, y es en el último siglo cuando el desarrollo social, económico
y asistencial, y para satisfacer las necesidades, surgen tantísimos
hospitales de gran calidad, como lo son el Clínico, Bellvitge y el Vall
d’Hebrón, son todos magníficos hospitales con magníficos médicos, y
todos ellos han tenido como maestros a médicos que han desarrollado la
asistencia hospitalaria en este hospital, son herederos de la tradición
de la medicina desarrollada en Sant Pau. Haber sido innovadores y haber
sido pioneros forman parte de la tradición de Sant Pau.
Usted
comienza su gestión como coordinador hace algo más de una década. ¿Qué
objetivos se planteó entonces?
Cuando
comencé mi gestión en 1990, mi objetivo era la consecución de órganos
de calidad para transplante. Podría decir que los objetivos están
cumplidos, pero no es así. El trabajo consiste en la obtención de órganos
para transplantar a gente que está esperando uno. ¿Hay gente esperando?
Sí. Por lo tanto ¿están cumplidos los objetivos? No, no están
cumplidos. Nunca estarán cumplidos, ésa es la respuesta correcta. Como
toda respuesta, depende de la
perspectiva que la veas. Todos los días están ingresando pacientes en
las listas de espera, entonces es un trabajo continuo. El objetivo nunca
se cumplirá si entendemos como objetivo satisfacer las necesidades que
hay en un momento determinado. Eso nunca se hará con el actual sistema. Y
no me refiero al sistema organizativo. En un futuro, no tengo la menor
duda de que la problemática actual de los transplantes es que no hay órganos
suficientes. Si seguimos dependiendo como dependemos de los órganos de
cadáver o de donante vivo, en este sistema el problema no tiene solución
completa.
Hay
un camino?
Hay
un camino Un camino de futuro que pasa por el desarrollo tecnológico y
científico, y es la obtención de órganos en laboratorio a partir de células
del propio paciente.
Es
viable?
No
tengo la menor duda de que será viable. No tengo la menor duda, además,
de que es el ideal, porque será la formación en laboratorio de órganos,
cuyo contenido genético será el que necesite el receptor.
Se obtendrá un órgano a partir de la célula del propio receptor. La
información genética de ese órgano es la de ese receptor, por lo tanto
el problema inmunológico desaparece.
Pero
sabemos que cada caso es una historia. ¿Esto se podrá aplicar
independientemente de la enfermedad que cause el fracaso del órgano?
La
etiología del fracaso renal es múltiple; los hay que han llegado por
glomérulonefritis, los hay que han llegado por diabetes, los hay con riñones
poliquísticos. El desarrollo de la genética y el desarrollo de las
células permitirá la modificación del genoma del paciente. Se
tendrá el genoma del paciente a partir del cual se podrá desarrollar un
determinado órgano o tejido con los genes y la secuencia cromosómica del
propio paciente. Pero de lo que interese. El día que se pueda crear y
desarrollar un órgano en un laboratorio, también habremos logrado poder
actuar sobre la secuencia génica y modificarla antes de desarrollar el órgano.
Entonces podremos secuenciar un órgano, pero sin el apartado patológico,
porque lo habremos corregido antes.
Parece
ciencia ficción.
Todo
en la vida es ciencia ficción, en algún momento. Es ciencia ficción que
yo pueda pulsar una tecla y en unos segundos introducirme en un servidor
de Washington, o de Nueva Zelanda, o de Helsinki; que yo escriba un texto,
pulse una tecla, y en menos de un minuto lo estén leyendo en Buenos
Aires. Eso es ciencia ficción. Cuando éramos niños era ciencia ficción.
Ahora es la realidad. Lo de clonar órganos, ¿es ciencia ficción? En mi
opinión, no. Es el futuro.
¿Se
ha dado algún paso en esta dirección?
En
el año 95 se realizó un transplante de hígado que no era hígado; eran
células, hepatocitos aislados
en laboratorio se introdujeron vía venosa en el paciente, hepatocitos de
hígados de cadáver que no se podía transplantar porque eran hígados
grasos. Las células anidaron en el sistema reticuloendotelial
de la paciente y durante cinco años la niña ha estado viva y gozando
de buena salud. Ahora están por repertirle
la intervención de transfusión de hepatocitos.
¿Podemos
esperar que se generalice pronto?
Con
los sistemas de comunicación y publicación de la ciencia cualquier
terapia que demuestre su eficacia en el tratamiento de alguna enfermedad
está en todo el mundo en menos de un año de haberse producido la
comunicación. Cuando alguien sale dando una rueda de prensa diciendo
hoy he descubierto esto sobre esta enfermedad, lo que sale hoy en
televisión, se ve en todo el mundo. De forma reglada, un trabajo
experimentado, un trabajo de investigación, con pruebas de su eficacia,
en menos de un año está en todo el mundo.
Pero
todo esto tendrá un coste. ¿Será asumible por la sanidad pública?
La
sanidad es cara, pero es una de las dos prioridades de una sociedad; la
sanidad y la educación. Esto lo tienen muy claro todos los países. Dar
cobertura sanitaria a toda una población es caro. Cuando un avance de éstos sucede pasa inmediatamente al arsenal terapéutico de la
comunidad, todos los hospitales se empeñan en incorporarlo y en formar a
sus médicos. El día que se pueda obtener un órgano en un laboratorio
sucederá que empezaremos a hacer todo de nuevo y se seguirá investigando
y desarrollando de la mejor manera para conseguir reducir al mínimo las
complicaciones; siempre sucede cuando surge una técnica novedosa, se
sigue trabajando para hacerla mejor, más eficaz, más rápida, y también
más barata.
Y
también reduciría la
inmunosupresión, que tiene un coste muy alto...
Por
lo comentado, se suprimiría toda la inmunosupresión. Pero la otra gran
ventaja que tendría es que evitaría la transmisión de infecciones, que
es el segundo problema del transplante hoy. Ambos se evitarían con la terapia
celular. Estamos hablando de la manipulación
celular del propio paciente, no de fetos ni de células madre, no va por
ahí el tema.
¿En
qué está trabajando su unidad actualmente?
En
los últimos años estamos estudiando el desarrollo de un banco de tejidos
potente en el Hospital Sant Pau. No sólo significa la disponibilidad y
disposición de los diferentes tejidos que se necesitan para los
transplantes. El desarrollo de cultivo celular para la reconstrucción de
los tejidos con vistas a transplante. Adaptarlos en el desarrollo de las células
para la reparación de lesiones estructurales, y avanzar en el desarrollo
de la obtención de tejidos en laboratorio para transplante. Uno de los
proyectos que queremos desarrollar en nuestro laboratorio es una córnea
bioartificial, es decir, creada en laboratorio a partir de células
humanas. Llevamos cuatro años trabajando, creo que llega el momento de
ponerlo en marcha. Creo que está maduro el tema, estamos ultimando
detalles.
¿Cómo
funcionaría?
El
día que haya un paciente que sufre
una lesión en un tejido de forma grave y ese tejido haya
que reemplazarlo, se obtendrá de éste paciente una célula y se
desarrollará en el laboratorio, y al cabo de unas semanas, se le
implantará el tejido obtenido.
¿Sólo
se obtendrán tejidos?
Estamos
hablando de desarrollo celular, y estamos refiriéndonos a lo que ahora
entendemos como tejidos, pero también a órganos. Estamos hablando de un
transplante de células de hígado realizado en el año 95 en una
chiquilla de trece años que ha sido exitoso; una persona necesitaba un
transplante de hígado, y se le inyectaron células y se acabó el
problema. Por ahí está el camino.
Tal
vez en el caso del riñón sea más complejo... |