Kobe 2001

Los XIV Juegos Mundiales del Transplante se disputaron en Japón entre el 25 de agosto y el 1 de septiembre, con participación española.

 

Una vez más, como viene ocurriendo con frecuencia bienal, se llevaron a cabo los Juegos Mundiales del Transplante. En este caso, la decimocuarta edición, que eficientemente organizó la ciudad japonesa de Kobe. Era un encuentro en el que se había centrado la atención de todo el mundo del deporte del transplante, dada la proverbial capacidad organizativa del país sede, que finalmente cumplió con creces con lo que se esperaba.  España, como en cada ocasión, envió una representación que venía, como en cada ocasión, rodeada de polémica. Este año, el dudoso método de selección de sus integrantes fue la causa. Poco se discutió entre los interesados, es decir, los deportistas, cuál era la mejor manera de decidir quiénes integrarían el equipo nacional; a cambio, bajaron de las alturas argumentos inverosímiles para justificar lo injustificable: el decreto inapelable de los funcionarios: algunos de los deportistas que estaban en condiciones de aspirar a representar a España en Kobe, tuvieron las primeras noticias de la existencia de los Juegos cuando ya no tenían posibilidades de presentar su candidatura.

Actualmente, el único encuentro deportivo de esta especie que existe en España son los Jocs Catalans, que no han sido tenidos en cuenta a la hora de la selección. Pocas personas se explican la razón. Si el centro político de la organización del deporte de transplantados no ha sido capaz de organizar unos juegos a nivel estatal, ¿por qué continúa decidiendo en petit commité quién puede ir y quién no? Resulta como mínimo curioso que los nombres de los seleccionados se repitan una y otra vez desde hace cuatro Juegos, convirtiendo a la delegación en una gran familia, los desconocidos de siempre. No es desde este boletín desde donde deben salir las soluciones, sin embargo, la necesidad de dejar claros los criterios de selección es tan clara, que sería ocioso insistir en ello. Dicen que desde la Organización Nacional de Trasplante prometen que en el futuro los Catalans decidirán...

Ya veremos.  Es evidente que el progresivo aumento de transplantados que se deciden a practicar un deporte es una excelente noticia; como contrapartida, son también cada vez más los que aspiran a concurrir a los juegos mundiales, representando a su club o a su país. También es evidente que no se pueden esperar las soluciones de la ONT, entidad que subvenciona la totalidad de la expedición, máxime si desde Catalunya se aspira a una identidad propia. La organización de un club como el Transplantament Esport Club Catalunya, que tiene entre sus objetivos la mejora de la calidad de vida de las personas transplantadas de un órgano sólido, es una excelente idea, difícil de llevar a cabo, plausible desde todo punto de vista, y que debe ir hacia adelante. En los tres años que lleva funcionando, el TECC ha alcanzado muchos logros importantes, muy especialmente en lo que hace al bienestar de los deportistas que se acercan a participar de sus actividades. La organización de los I y II Jocs Catalans del Transplantament, ha sido una tarea muy complicada, con apenas apoyo externo, que necesitó de aptitud y actitud, y que ha sido concluida con sendos éxitos. La realidad habla de que el número de socios crece cada año, constantemente se incorporan a sus actividades nuevos deportistas transplantados. Tal vez, a partir de este crecimiento y en previsión de su progreso, una de las competencias del club debiera ser la búsqueda de financiación para conseguir el mayor número posible de asistencias a los Juegos Mundiales de sus deportistas, de acuerdo a criterios que habrá que consensuar entre toda su masa social. De otra manera, corremos el riesgo de que se transforme en una elegante excusa.

Nueve miembros del TECC integraron este año la delegación de España: Francesc Piqué, Enric Vigatá, Carles Collazos, Contxi Peña, Alex Ferrandiz, Javier Estévez, Joan Morell, José Manuel Abad y Jordi Devich. Pau Soler acudió en calidad de coordinador.  Hubo medallas. Y comenzaron temprano, como para ir viviendo el desarrollo de los juegos con la alegría que merecen. Contxi Peña ganó por segunda vez la plata en tenis individual, y el bronce en dobles, haciendo pareja con la asturiana Paula García. Otros que repiten galardones son Carles Collazos en el tenis, con el bronce en individuales, y el nadador Joan Morell, con sendas medallas de bronce en los 50 y los 100 metros estilo libre. Por su parte el atletismo logró cuatro medallas gracias a Francesc Piqué: oro en los 100 metros y en el salto en largo, y plata en los 200 metros y el salto de altura. Nueve medallas de nivel mundial que son un incentivo importante para seguir intentando la mejora de cada día en el deporte y en todo lo que hacemos. Nueve premios a la dedicación y al esfuerzo, que seguramente servirán de símbolo para despertar nuevas vocaciones deportivas. Tal vez sea más valioso, sin embargo, lo que hemos sabido aprender quienes participamos de esta aventura.

 

 

fernando blasco    

octubre 2001